Seguimiento de sequía y estrés hídrico mediante observación satelital
La detección temprana de situaciones de sequía y estrés hídrico constituye un requisito operativo para administraciones públicas, gestores de infraestructuras críticas y organismos de planificación territorial. La observación de la Tierra desde plataformas satelitales permite derivar, a partir de imágenes multiespectrales e hiperespectrales, índices de vegetación que reflejan el estado fisiológico de la cubierta vegetal. Entre los más utilizados en contextos operativos se encuentran aquellos que relacionan la reflectividad en el infrarrojo cercano con la del rojo visible, sensibles a la actividad fotosintética y, por extensión, a la disponibilidad de agua en el sistema suelo-planta. Cuando estos índices se analizan en series temporales de semanas o meses, es posible identificar anomalías respecto a valores históricos de referencia y delimitar zonas con déficit hídrico acumulado. Paralelamente, la estimación de la humedad del suelo a partir de datos de microondas activas y pasivas proporciona una variable complementaria de elevado valor diagnóstico. A diferencia de los índices de vegetación, que responden a efectos integrados sobre la planta, la humedad superficial del suelo ofrece información sobre el estado del recurso hídrico en los primeros centímetros del perfil edáfico, con latencias de respuesta distintas. La combinación de ambas fuentes, junto con datos de temperatura superficial terrestre obtenidos en el infrarrojo térmico, permite construir indicadores de estrés hídrico con mayor robustez que cualquiera de ellos de forma aislada. No obstante, la operatividad de estos sistemas está condicionada por dos limitaciones estructurales que deben tenerse en cuenta en el diseño de cualquier servicio de monitorización. La primera es la nubosidad persistente, que impide la adquisición de imágenes ópticas y térmicas en periodos prolongados, especialmente relevante en determinadas regiones atlánticas o durante episodios de advección de masas de aire húmedo. La segunda es la frecuencia de revisita del satélite, que determina la resolución temporal del producto final. Ambas restricciones pueden mitigarse mediante la fusión de datos procedentes de constelaciones con diferentes geometrías orbitales y sensores complementarios, aunque esta integración introduce complejidad en el procesado y en la validación de los productos resultantes. La complementariedad con redes de estaciones en tierra sigue siendo un elemento irrenunciable en los sistemas operativos de seguimiento de sequía. Los datos pluviométricos, piezométricos y de evapotranspiración real permiten calibrar y validar los productos satelitales, corregir sesgos sistemáticos y proporcionar contexto físico a las anomalías detectadas. Para operadores de infraestructuras de abastecimiento, regadío o generación hidroeléctrica, la integración de ambas fuentes en plataformas de análisis geoespacial mejora la capacidad de anticipación ante situaciones de déficit hídrico y apoya la toma de decisiones en entornos regulados por marcos normativos europeos de gestión del agua y adaptación al cambio climático.
NASSAT - Network Satellite Systems